Nuestras ciudades fomentan el valor de la memoria histórica como símbolo de la identidad de un pueblo. Los espacios, monumentos y la arquitectura, se convierten en el patrimonio tangible que puede ser intervenido para enriquecer las tradiciones que identifican a una población. Es aquí donde la luz ayuda a transformar la imagen nocturna del equipamiento urbano y proporciona plusvalía para satisfacción de los habitantes y turistas.

 Sin embargo, el rápido avance tecnológico y la alta demanda de nuevas formas de entretenimiento han generado la falta de interés a las típicas intervenciones de los centros urbanos. La experiencia se vuelve monótona y no ofrece un atractivo que potencie la ciudad como sitio de interés nocturno.

 En este sentido es importante la intervención de un lighting designer, aquella persona que entiende el contexto urbano y su importancia como desarrollo económico, social y cultural. Su visión ayuda a crear proyectos de alto valor agregado que generen experiencias únicas. Pero, ¿Cómo mejorar la experiencia más allá de lo habitual?.

 La respuesta está en la complementación de lo moderno con lo tradicional. El uso de nuevas tecnologías como solución integral ayuda a cambiar el contexto y revelar novedosas formas de expresar la identidad de un lugar. Tendencias tecnológicas como el Video mapping, proponen el uso del patrimonio como escenario multisensorial generador de experiencias únicas, capaz de transmitir emociones y ser motivo de orgullo para los habitantes.

 La tecnología, sociedad y el arte se funden para crear espectáculos de alta trascendencia que comunican la idiosincrasia de un pueblo y que explota el espacio como desarrollo nocturno. Las ciudades pueden generar más valor al aprovechar su identidad a través de la herencia física sin dejar secuelas en su acervo sagrado y ayudar a mejorar el nivel de bienestar y satisfacción de sus habitantes.